Los Hoyos Funky: La contracultura reprimida de México

 

 El 11 y 12 de septiembre de 1971 se llevó a cabo el festival de música Avándaro, en el asentamiento de Tenantongo a 5 kilómetros del pueblo de Valle de Bravo en el Estado de México. Dicho festival sería la cúspide del hipismo en México, al igual que también sería el evento que le pondría inicio a la represión hacia el rock en el país. Dando origen a uno de los fenómenos más icónicos del rock mexicano, los Hoyos Funkies.

Actualmente estamos acostumbrados a escuchar una canción en spotify o algún otro servivio de streaming, y si nos gusta, checar la banda, ir hasta el final de la página y seguirlos en alguna de sus redes para poderlos ver en alguna tocada o concierto que tengan. Pero claro que esto es ahora. Como dije, a inicios de los setenta existía una gran represión hacia las bandas de rock.

Claro que esta represión no era nueva, por el contrario, el país estaba viviendo uno de los gobiernos más totalitarios que llegó a tener, bueno, suena exagerado, pero la realidad es que el control que tenía el gobierno sobre los medios y la expresión era gigantesca. Habían pasado apenas tres años desde el trágico suceso de Tlatelolco y sólo unos meses desde el Halconazo. 

Pero ¿Qué fue tan grande como para causar la prohibición del rock?

Durante su set, la banda Peace and Love estaba tocando su canción "Tenemos el poder", que por sí sola es una canción que, al cantarla cantidad tan grande de personas, a cualquier gobierno intimidaría, pero la excusa para cortar la transmisión de radio fue cuando el vocalista Wayo Roux toma el micrófono y dice "chingue a su madre el que no cante". 

De ahí en adelante, los medios se encargaron de satanizar el rock, y el gobierno de su prohibición.

En este contexto, las bandas de rock del momento serían obligadas a cambiar su sonido y hacer música romántica o a quedarse en las sombras.

Pero en las sombras encontraron lugar muchos, dando inicio así, a los hoyos funkies. 

Según un artículo escrito por Rodrigo Ayala para la revista muy interesante, el término "hoyo funky" fue acuñado por el escritor mexicano Parménides García Saldaña. Este término "funky" se refiere a lo sucio, lo "hard", lo rudo y bueno, lo real. 

Los hoyos funky eran lugares clandestinos en los cuales se iba a escuchar o tocar rock. Un lugar para llegar, tocar e irse en cuanto escuchabas a las patrullas. Ir a un hoyo funky, no solo implicaba ir a escuchar música, era envolverse en la contracultura y, por ende, era un ambiente pesado y…apestoso.

Al ser lugares clandestinos, eran lugares completamente cerrados, sin seguridad ni regulación alguna.


Lugares en los que constantemente el ambiente tenía un olor sumamente desagradable. Teatros y cines abandonados, sótanos, casas, cualquier lugar a la periferia de la ciudad. Estos eventos se llevaban a cabo en fines de semana, a partir de alrededor de las dos de la tarde hasta la noche. 

Eran lugares para todas las personas que estaran dispuestas a entrar en el ambiente pesado, pero sí es cierto que era "un espacio para el proletariado", un lugar para la clase obrera para ir y escuchar el rock que después se le denominaria "rupestre" o "urbano" de artistas como Rockdrigo, El Tri, Javier Bátiz, La Revolución de Emiliano Zapata, Peace and Love, Los Dug Dugs, Kenny y los Eléctricos, Cecilia Toussaint y muchos más. 

Con la popularización de los grupos de rock extranjeros, llegados principalmente de España y Argentina, el rock empezó a tener una mejor imagen y los hoyos funky bajaron en popularidad debido a la apertura de venues y foros como el Tutti Frutti, Rockotitlán, La Última Carcajada de la Cumbancha (LUCC) o el Multiforo Alicia, que serían hogar de la nueva generación de artistas como Caifanes, Fobia y Ritmo Peligroso. 

Actualmente se le siguen denominando así a los lugares improvisados y no profesionales, que se diferencian de los venues actuales, en los que tocan las bandas independientes, especialmente punk, pero el término es más prevalente en la Ciudad de México.

No cabe duda de la importancia de los hoyos funky para la supervivencia del rock y de la contracultura en México. Manteniendo presionado el encendedor que después prendería la hoguera.


Para conocer más, escucha nuestras playlist!!

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